Dr. Milton Hyland Erickson

Milton Hyland Erickson

EL SANADOR HERIDO

Por John C. Hughes, D.C. (Cantab).

El nombre de Milton Hyland Erickson continua sobresaliendo por encima de todos en el desarrollo de la hipnosis como terapia para el estrés y sus dolencias derivadas, y para muchos otros condicionamientos provocados por traumas psicológicos, incluso algunos que parecen tener un origen enteramente físico. También ejemplifica el viejo dicho de que el mejor médico es aquel que se sana a si mismo.

Golpeado en su adolescencia con la poliomielitis y ya entonces afectado con discapacidades congénitas, superó todas ellas y siguió adelante para adquirir la vasta educación necesaria para prepararse en el trabajo de su vida: La Sanación Hipnoterapeuta.

Erickson padeció problemas físicos durante toda su vida y sufrió un segundo ataque de polio cuando tenía 51 años, algo muy extraño ya que un primer ataque confiere inmunidad. Su resistencia de mente y cuerpo y el rechazo de toda autocompasión, le permitieron vencer este nuevo ataque y proseguir el papel de "Sanador Herido", como a menudo se llamaba a si mismo. Del éxito en transmitir esta actitud a aquellos que trataba, determinaba que era capaz de curarlos o bien de ayudarlos a aceptar que no podían ser curados.

Erickson nació en 1901 y murió en 1980 mientras redactaba sus memorias. Su padre vivió en Wisconsin tratando de vivir combinando el trabajo en la granja y en un hospital mental. Decidió marcharse y trasladarse con su familia 2.000 millas a través de las llanuras y las rocosas a un campamento minero al oeste de Nevada. Allí vivieron en una cabaña con suelo de tierra y una montaña como pared trasera. Aquí, Miltón Erickson, nació y pasó sus primeros años, en estos territorios fronterizos el joven Miltón aprendió a transformar las adversidades y las barreras de la pobreza en fuerza de carácter y en una extraordinaria habilidad para relatar las necesidades de otros. Su padre se rindió y volvió con su familia a la granja de Wisconsin.

Erickson antes incluso de su encuentro con la polio, era ciego para el verde y el rojo, no distinguía tonalidades sonoras y acusaba una severa dislexia. La superación de esta última fue de alguna manera indicio de la posesión de una habilidad excepcional del uso de trance autoinducido.

A los seis años, mientras su frustrado maestro trataba de hacerle ver la diferencia entre la letra "M" y el "3", experimentó una repentina, momentáneamente cegadora iluminación visual en la que las individualidades de cada una se le hizo tan evidente que nunca volvió a tener dificultades con estos u otros caracteres alfabéticos o numéricos. Se trataba de un fenómeno de autohipnosis, su cortex se estaba centrando tan intensamente en la búsqueda de la respuesta al problema planteado por su maestro, que sin saberlo, se autoindujo un trance en el que fue capaz de llegar a la solución correcta con tal brusquedad que tomó la forma de un destello luminoso. Había así demostrado una capacidad inusual para la autohipnosis, aunque muchos años antes de que se diera cuenta del valor práctico que tendría en la hipnoterapia.

Este fenómeno se repitió en su segundo año en el Instituto, cuando en una ocasión similar se deshizo de los restos de su disfunción, que le imposibilitada usar el alfabeto como una herramienta de búsqueda secuencial de palabras en un diccionario. Hasta entonces, debía ir columna por columna hasta encontrar la deseada. "Pero sólo pensad", diría más tarde, "que cantidad tan grande de conocimiento adquirí al leer todas esas palabras durante años".

A los diecisiete años, el ataque de parálisis le incapacitó físicamente. No podía ver ni mover sus ojos, podía hablar con dificultad, su oído, extrañamente, se había aguzado, pero no podía mover ninguna parte de su cuerpo. En aquellos días no había posibilidades de rehabilitación y se podía haber resignado a una vida de invalidez sin esperanza, pero se empeño en rehacer su camino usando al límite el resto de las facultades que aún poseía.

Se concentró, en primer lugar, en el uso de su "nuevo" oído, identificando todos los sonidos de la casa y de puertas determinando quien los hacía, a que distancia, que hacían y con que humor. Después examinó las ventanas con los ojos, moviéndolos de lado a lado, tanto desde la cama como desde la mecedora en la que su familia le dejaban. Otra vez e inadvertidamente, la intensidad de su concentración en la ventana y la autosugestión de que sería capaz de alcanzarla y mirar afuera le estaban induciendo al proceso autohipnótico. Un día se dio cuenta de que su cuerpo comenzaba a actuar de acuerdo a sus dictados. Estaba balanceando la mecedora, moviéndola hacia la ventana.

Entonces empezó a recordar con exactitud como había usado sus dedos, manos, pies, al agarrar herramientas, trepar árboles, caminar, le dijo a sus miembros que hicieran los mismos movimientos otra vez y poco a poco lo hicieron. Observó como su hermana pequeña aprendía a ponerse de pie y andar, como usaba varias partes de su cuerpo para balancearse y poner un pie frente al otro. En 11 meses Erickson había recuperado la habilidad de andar (aunque todavía con muletas) y hablar claramente y reanudo sus clases en el instituto.

Se graduó a los 18 años y se tomó un año para ganar dinero para pagar la matrícula de la Universidad de Wisconsin, trabajando en una tienda de conservas. En 1921, al término de su primer año, todavía se sentía débil físicamente y necesitaba las muletas. Decidió que debía fortalecerse y anunció a sus padres que se embarcaría en una excursión río abajo a lo largo del Wisonsin durante dos semanas. Finalmente el viaje duró 10 semanas, recorriendo el río también corriente arriba y sumando un total de 1900 km. Ya no necesitaba muletas y podía remar vigorosamente con ambos brazos. Regresó robusto, confiado en si mismo, orgulloso y ansioso por comenzar la preparación de lo que decidió sería su profesión: médico.

Poco a poco Erickson se sintió atraído por el estudio de las enfermedades de la mente y la psique, además de las del cuerpo. ¿Acaso no le había enseñado su propia experiencia como el cuerpo podía ser curado a través de las sugestiones de la mente?. Todavía no comprendía que había estado usando la autohipnosis de forma muy efectiva pero se le hizo claro, una vez comenzó a estudiar hipnotismo bajo la tutela de Clark L. Hull, que sería conocido más tarde por sus cursos de hipnosis que impartió en Yale.

No obstante Hull era de la antigua escuela de hipnotizadores, consideraba a sus sujetos como objetos de laboratorio, sin sensibilidad para diferenciarlos como personas, suponiendo que responderían de manera idéntica a la inducción. Erickson comprendió rápidamente lo falaz que resultaba este planteamiento, percibiendo que la gente respondía de maneras muy variadas a la inducción. Diferían tanto en el grado de trance al que podían ser inducidas como al comportamiento que seguían de acuerdo a las sugestiones del hipnotizador (u órdenes como Hull las llamaba). Se dijo a si mismo que cuando comenzara a practicar la hipnosis, lo haría en un "sentido naturalista, permisivo e indirecto".

Erickson comprendió que el sujeto no debía ser intimidado por un terapeuta autoritario y dominante sino inclinado a aceptar la hipnosis como un método natural de ayuda ante las enfermedades del ser. Los mejores resultados, constató, se daban cuando se llegaba a la inducción de manera indirecta, mientras se estaba hablando sobre algo sin relación con el problema.

 

Falleció a los 79 años en 1980, tras inaugurar la Milton Erickson Foundation y en plenos preparativos de lo que iba a ser la mayor reunión de psicoterapeutas jamás ocurrida: La conferencia “The Evolution of the Psychotherapy”.

Teniendo unos 300 asistentes previstos a la fecha del fallecimiento de Milton Erickson , la cifra de participantes se duplicó con la noticia, pues quisieron venir de todo el mundo a rendirle el honor que él hubiera apreciado más: borrar las fronteras y rencillas entre quienes están en la profesión de ayudar a los demás.

Desde entonces “The Evolution of the Psychotherapy” reúne cada 5 años a un número creciente de asistentes de todo el mundo,

 

 

 

Reimpreso con el permiso de "The Journal of Hipnotism".

1 "Distorsión del Tiempo en Hipnosis"

2 "Sociedad Americana de Hipnosis Clínica

3 "Técnicas Avanzadas de Hipnosis y Terapia, 1967"

4 "Terapia Poco Común, 1973"

SEO